Embarazo · Bilbao

No hagas una sesión de embarazo para demostrar que estás guapa

Agosto 2026

Sesión de embarazo en Bilbao

Hazla para recordar cómo eras antes de que alguien te llamara mamá.

Porque esto del embarazo tiene una cosa curiosa: todo el mundo te dice que lo disfrutes, como si fuera una orden. Disfruta. Sonríe. Qué bonita estás. Aprovecha.

Y tú igual estás pensando que sí, que muy bonito todo, pero que llevas tres noches durmiendo regular, que te aprietan los pantalones, que no sabes dónde has dejado las llaves y que tienes una mezcla rara entre ilusión, miedo y ganas de que llegue ya.

Normal.

No estás obligada a vivir nueve meses de anuncio de colonia.

Hay días en los que te miras la barriga y te parece increíble. Y otros en los que no te ves bien en ninguna foto, te molesta todo o no sabes muy bien qué hacer con ese cuerpo que, de repente, parece tener vida propia.

Precisamente por eso merece la pena hacer una sesión de embarazo.

No para fingir que todo es perfecto. Para guardar cómo era de verdad.

No hace falta que sepas posar. Ni que vengas “preparada”.

Hay gente que me escribe para preguntar qué tiene que hacer delante de la cámara.

La respuesta corta es: nada.

No hace falta que vengas con un repertorio de poses. Ni con una maleta llena de ropa. Ni con la sensación de que tienes que estar espectacular porque, claro, “ya que haces fotos…”.

Pareja durante una sesión de embarazo en Bilbao

Vienes, respiramos, hablamos un poco y empezamos sin prisa. Yo te voy guiando. Si vienes con tu pareja, también. Y si al principio os sentís un poco raros, mejor: es lo habitual. Las fotos buenas no salen porque alguien sepa colocarse una mano en la cintura como si llevara toda la vida haciendo campañas de perfume. Salen cuando dejáis de pensar en la cámara.

La sesión no va de tu barriga. Va de lo que está pasando alrededor.

La barriga importa, claro. Bastante.

Pero una sesión de embarazo no es un catálogo de barrigas. Es ese momento extraño y enorme en el que todavía sois dos, pero ya estáis empezando a ser otra cosa.

Quizá todavía no tenéis la habitación terminada. Quizá el nombre sigue en discusión. Quizá ya tienes una lista en el móvil con cosas que comprar y otra con cosas que te dan miedo.

Todo eso también forma parte de la historia.

Por eso suelo recomendar hacer la sesión entre las semanas 28 y 34: cuando la barriga ya tiene presencia, pero todavía podéis moveros con calma y disfrutar del rato sin sentir que estáis corriendo una maratón con un bebé de copiloto.

Fotografía de embarazo natural en Bilbao

Esperar a “verte mejor” suele ser una trampa

A veces la sesión se va dejando para más adelante.

Cuando tenga menos hinchada la cara.
Cuando encuentre ropa.
Cuando me vea mejor.
Cuando esté más tranquila.

Y un día te plantas en la semana 37 y resulta que la tranquilidad no ha aparecido, la ropa sigue sin convencerte y ya no te apetece moverte demasiado del sofá.

No pasa nada. Se puede hacer igualmente.

Pero no esperes a sentirte perfecta. La perfección es muy mala organizando agendas.

Hazlo cuando tengas ganas de parar un rato. De miraros. De guardar una versión de vosotros que solo existe ahora.

Porque este embarazo no vuelve.

Y porque, aunque hoy no lo parezca, un día vas a querer acordarte de todo.

¿Te apetece guardar este momento antes de que todo cambie?

Hablemos de tu sesión