Sesión de fotos familiar en Bilbao

Conocí a Udai hace unos cuantos años, cuando nació.

Podría decir que él me ha visto crecer a mi como fotógrafo como yo a él como niño.

Cuando llegó el momento de bautizar, su ama confió en mi de nuevo, pero no quiso conformarse con unas bonitas fotos de estudio, que también hicimos.

Quiso reflejar lo que realmente era su familia. Que no dista mucho de ser como otras muchas familias, aunque especial a su manera.

Fuimos a la playa, a vivir una tarde en familia. Bueno ellos, yo trabajé un poco.

Me gusta mucho, porque esta sesión refleja a la perfección lo que es esta familia, al menos lo que yo conozco de ella.

Y no es perfecta, pero es ahí donde reside la belleza.

No tienes que tener una familia perfecta para tener unas fotos bonitas.

Sube y vuelve a leerlo.

Ni niños bien peinados, ni todos mirando a cámara, ni sonrisas perfectas…

Si tienes hijos sabes que eso no existe más que en las revistas. No es real.

En una sesión familiar pasan cosas como estas:

  • Un niño que no quiere sentarse.
  • Otro que no para de reírse.
  • Un padre que acaba lleno de cosquillas.
  • Una madre intentando poner orden… sin demasiado éxito.

Y mientras todo eso pasa, aparece algo que no se puede fabricar: la vida real de una familia.

Las fotos que pueda sacar a tu familia no serán como las de aquí abajo, pero sí tendrán el mismo mensaje: La perfección reside en la imperfección.