Hay momentos en los que menos es más.
Y en una comunión, a veces, quitar ruido lo cambia todo.
Mis sesiones de comunión en estudio están pensadas para eso: para centrar la mirada en el niño o la niña, en su expresión, en ese punto exacto entre la infancia que se va y la persona que empieza a asomar.
En el estudio no hay prisas, ni curiosos alrededor, ni distracciones.
Hay luz cuidada al milímetro, fondos sencillos y un ambiente tranquilo donde todo fluye con naturalidad. No se trata de posar, sino de estar. De sentirse cómodo. De ser uno mismo.
Aquí cada gesto cuenta.
Una mirada seria que dura segundos.
Una sonrisa que aparece sin avisar.
Un silencio bonito que también se fotografía.
Las comuniones en estudio son ideales para quienes buscan imágenes atemporales, elegantes y sin modas. Fotos que hoy emocionan y que dentro de muchos años seguirán teniendo sentido, porque no dependen de un lugar concreto ni de tendencias pasajeras.
Después, esos recuerdos toman forma en productos creados con calma y de manera artesanal. Porque una comunión no se queda en una galería digital: merece algo que se toque, que se abra, que se guarde.
Si te atraen las fotos limpias, honestas y llenas de intención, mi estudio ubicado en Santutxu, Bilbao, puede ser el lugar perfecto para contar esta parte de vuestra historia.
En las fotos tenéis a Marco que salió el estudio con unas ganas enormes de ver las fotos. Estas son las palabras de su madre al llegar a su casa:
«Buenas Gorka! Soy Marta, la amatxu de Marco.
Hemos venido encantados! Ha sido maravilloso! Marco solo decía que majo era ama… y cuando me hacía lo de la boca… se seguía riendo un montón! Así que gracias por formar parte de este día tan bonito y por habérselo puesto tan fácil a Marco. Lo de la música, todo un acierto. Ganas de ver el súper trabajazo. Un saludo! Marta y Marco»
















