Hay niños que se encuentran más a gusto cuando no hay 4 paredes que les coarten.
Y está bien así.
Por eso existen las sesiones de comunión en exteriores: porque ahí los niños se mueven, respiran, se relajan… y entonces aparece lo importante. Ellos.
Esta sesión la hicimos en Bilbao, en los alrededores del Museo Guggenheim Bilbao, pero no en los lugares que todo el mundo espera. Buscamos rincones tranquilos, zonas menos transitadas, espacios con luz bonita y sin distracciones. Lugares donde el entorno acompaña, pero no roba protagonismo.
Aquí no hay poses forzadas ni prisas.
Hay paseos, silencios, alguna risa inesperada…
y fotos que dentro de unos años seguirán teniendo sentido.
Porque una comunión no va solo de una fecha.
Va de una etapa que se acaba sin avisar.
Estas sesiones de comunión en exteriores pueden hacerse en cualquier parte de Bizkaia: en ciudad, en naturaleza, cerca del mar o en ese lugar que para vuestra familia tiene algo especial. El sitio importa, sí. Pero lo que de verdad cuenta es cómo se vive.
Si buscas fotos naturales, sin artificios y con alma, quizá este sea vuestro sitio.















