Abre el carrete del móvil.
Doscientas fotos de tus hijos. Ciento cincuenta con su padre. Las tuyas las cuentas con los dedos de una mano, y en la mitad sales borrosa porque te las hizo el pequeño.
Te pasa a ti. Le pasa a todas.
Y no es cuestión de vanidad. Es que algún día tus hijos van a querer enseñarles a sus nietos cómo era su madre cuando tenían cinco años. Y van a abrir el móvil. Y no van a encontrar nada.
Por eso abro esto.
